Alber cumple 35 años: “El proyecto que empezó con un par de máquinas y mucha ilusión se ha transformado en una empresa líder en España”

Con motivo de nuestro 35 aniversario, os ofrecemos esta entrevista con el equipo directivo de Alber,  Paqui, Antonio, Julián y Enrique, para repasar la historia, los hitos y la visión de futuro de Alber. Este año, nuestra participación en Iberflora será especialmente significativa: además de reencontrarnos con clientes, amigos y colaboradores, celebraremos junto a ellos más de tres décadas sembrando confianza, innovación y compromiso con el sector verde. ¡Te esperamos en el Pabelló 3, en el stand C28!

¿Pueden contarnos cómo fueron los comienzos de Alber y cómo ha sido la evolución de la estructura de la empresa e infraestructura hasta ahora?

Alber nació en Granada con un humilde taller y una máquina de inyección de plásticos en el bajo de una casa familiar en los años 70. Con el tiempo, la segunda generación se fue sumando a las filas de ALBER y fue entonces cuando comenzó la andadura en el sector de la horticultura y el viverismo. En 1990 la segunda generación tomó las riendas y constituyo la actual sociedad. En aquel momento contábamos con unas instalaciones de 2.500 m2. En 2012 Alber sufre un incendio que la destruye por completo y 2013 inauguramos una nueva fábrica de 10.000 m2 en la Ciudad Industrial, Tecnologíca y Área de Innovación (CITAI) en Granada. En 2016 se incorporó la tercera generación, acelerando la digitalización y adopción de nuevas tecnologías. En 2020 se duplicaron las instalaciones añadiendo 10.000 m2 más lo que supuso un gran avance en capacidad de fabricación y suministro.

Lo que empezó con un par de máquinas y mucha ilusión se ha transformado en una empresa líder en España, con una planta de producción equipada con tecnología de última generación, taller propio de moldes, almacén para 5.500 palets y una instalación fotovoltaica de 700 kw que refleja nuestro compromiso con la sostenibilidad. Hoy nuestra infraestructura nos permite abarcar una de las gamas más amplias del mercado, con capacidad de diseñar, fabricar y adaptar soluciones a medida para nuestros clientes.

 Como empresa familiar consolidada, ¿qué elementos considera clave para la continuidad generacional y la adaptación al entorno empresarial cambiante?

La clave ha sido siempre una combinación de valores familiares y visión empresarial. La primera generación puso los cimientos basados en el esfuerzo, la cercanía y la fiabilidad. La segunda generación, que tomó el relevo en los años 90, mantuvo esos valores heredados e incorporó innovación, digitalización e internacionalización. Esa mezcla de raíces y mirada al futuro nos ha permitido adaptarnos a los cambios del sector, anticiparnos a las necesidades del cliente y mantener una estructura ágil que evoluciona sin perder nuestra esencia de empresa familiar y nuestro compromiso con los clientes.

¿Qué hitos destacarían desde que la empresa pasó a la segunda generación, especialmente su expansión al sector hortícola y viverista en los años 90?

La entrada en el sector hortícola y viverista fue decisiva. En los 90 dimos un giro hacia este mercado, desarrollando gamas específicas de macetas, contenedores y bandejas. Más tarde, marcamos hitos como el desarrollo de moldes propios, que nos permite hoy ofrecer soluciones personalizadas. También la creación de una estrategia digital y posicionamiento online; la internacionalización, con las primeras exportaciones a Europa y Norte de África; así como la apuesta por la sostenibilidad con materiales 100% reciclados y reciclables. Recientemente hemos creado la nueva gama Greenloop, de contenedores para exterior fabricada con material post consumo que resume a la perfección nuestro ADN: innovación, sostenibilidad y compromiso con el viverista.

¿Cómo ha sido el proceso de internacionalización de la empresa? ¿Actualmente cuál es el porcentaje de ventas en el exterior?

La internacionalización ha sido un camino constante. Empezamos con mercados cercanos, como Portugal, Francia y Marruecos, y poco a poco hemos llegado a más de 20 países en Europa, África y Latinoamérica. Nuestra gestión logística y experiencia como empresa exportadora consolidada nos avala. Hoy, aproximadamente el 25% de nuestras ventas provienen del exterior, y seguimos creciendo en mercados estratégicos como el de los frutos rojos, donde hemos llevado nuestras macetas especializadas a países tan diversos como Serbia, Sudáfrica y Chile.

¿Cómo considera que ha ido evolucionando el sector en las décadas de historia de Alber?

El sector ha cambiado radicalmente en tres aspectos. En el campo de la tecnología y la profesionalización, los viveros han pasado de procesos tradicionales a sistemas de cultivo altamente tecnificados. Por ello hemos desarrollado macetas y bandejas optimizadas para su uso con modernos sistemas automatizados de siembra y transporte. Respecto a la sostenibilidad, hoy no es una opción, es una exigencia. Nosotros hemos querido ser pioneros con nuestra gama de productos fabricados con material reciclado y reciclable.  También hay que hablar de globalización. Antes un vivero trabajaba localmente; ahora produce para mercados nacionales e internacionales. Esta evolución ha hecho que las exigencias sean mayores, pero también que se multipliquen las oportunidades para quienes saben adaptarse. En Alber ofrecemos artículos adaptados a los estándares internacionales de calidad, sostenibilidad, diseño y funcionalidad.

¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan en la actualidad y cuáles son los retos a corto y medio plazo?

Nuestros desafíos están claros. El primero la competencia global, con grandes fabricantes internacionales en el mismo terreno. También están las normativas medioambientales, cada vez más estrictas, que requieren inversión constante en innovación y certificación. Además, la logística y costes energéticos, impactan en todo el sector industrial.

A corto plazo, nuestro reto es seguir reforzando nuestra capacidad de innovación, ampliar la gama sostenible y consolidar mercados exteriores. A medio plazo, queremos dar un paso más en digitalización, incorporando herramientas de inteligencia artificial que nos permitan mejorar nuestros procesos y servicios.  

Alber estará presente de nuevo en Iberflora, ¿cómo van a celebrar este acontecimiento? Este año Iberflora tiene un valor especial, ya que coincide con nuestro 35 aniversario. Queremos que nuestro stand sea un punto de encuentro para clientes, amigos y colaboradores con los que hemos recorrido este camino y por supuesto aprovechar la ocasión para agradecerles personalmente por ser parte indispensable de nuestra historia. Bajo el lema “No solo fabricamos macetas, sembramos confianza”, celebraremos no solo nuestros años de historia, sino también el futuro que seguimos construyendo juntos. Habrá sorpresas ligadas a nuestra campaña de aniversario, y, sobre todo, no perderemos la oportunidad de brindar por muchos años más al lado del sector verde

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